Escucho buena música desde niño. Tal vez sea por eso que desde temprana edad desarrollé mi gusto musical. Mi hermana, bastante mayor que yo, ponía discos de música clásica y también melodías populares de grandes autores como Gershwin, Cole Porter y otros. Me deleitaba con Pedro y el Lobo (mi primer Prokofiev) y vivía paso a paso el cuento fascinante apoyado por los instrumentos de la orquesta. Por otro lado, mi madres solía cantar trozos de zarzuelas, boleros y tangos. No fue casualidad que después estudiara piano y música en el Conservatorio Municipal de Buenos Aires.
Sin embargo, lo mío no era la ejecución. Si bien siempre tuve un oído excelente para la música y los idiomas, preferí desarrollar mi gusto y apreciación por la música escuchando. Esto significa ir a conciertos, óperas, escuchar radio y armar mi discoteca, originalmente con discos de pasta y luego con cientos de CDs de gran variedad.Allí se codean sonatas de Mozart con las raras obras para mandolina de Beethoven, lo mejor de Andrew Lloyd Webber, arias de ópera, marchas de Elgar y los grandes temas de Cole Porter.
Todo esto fue fruto de la curiosidad y la investigación, que me llevaron a leer libros sobre orquestación y a eescuchar música meintras seguía la partitura orquestal. ¡Qué maravilla descubrir cómo se amalgaman los instrumentos y cómo dialogan entre sí! Me admira la forma en que los grandes maestros expresan estados de ánimo y describen situaciones a través del sonido. Smetana usa las flautas para describir el ondular del agua del río Moldava en sus fuentes. Ravel usa el corno para la dulce melancolía de la Pavana para una Infanta Difunta. Mozart introduce la atmósfera mística y fantástica de La Flauta Mágica con grupos de tres notas a cargo de los trombones
http://www.youtube.com/watch?v=r7iITiARc_A y la trompeta, generalmente marcial o épica, dibuja con dulzura el tema del segundo movimiento del Concierto en Fa de Gershwin. Cole Porter usa obstinados grupos de tres acordes a modo de campanadas para dar fuerza a so poco conocida canción I Happen to Like New York:
http://www.youtube.com/watch?v=o1wBa3TRqK4. Los musicales de Broadway también tienen numerosos espisodios de bella instrumentación y armonía, como la forma en que Stephen Sondheim introduce el hermoso tema Send in the Clowns, con un solo de clarinete y un arpa: http://www.youtube.com/watch?v=vufO2FZY6XQ.
Naturalmente, la música vocal nos hace vivir las más variadas emociones. Allí se conjugan la melodía con la palabra. Transitamos momentos y sentimientos mil, desde el gracioso relato que hace Papageno de su vida en La Flauta Mágica a la paz y la armonía de Im Abendrot, de las Cuatro Ultimas Canciones de Richard Strauss http://www.youtube.com/watch?v=ppoqUVlKkBU, a la exultante On a Clear Day you can See Forever de Burton Lane y Alan Jay Lerner: http://www.youtube.com/watch?v=Nz5DLO8fclA.
La música es la vida misma en solido. Lo contiene todo. Expresa todo lo que tiene el ser humano y todo lo que ve y experimenta, puede brotar de los rincones más profundos de su alma.
En lo que toca a la llamada músia clásica, me he encontrado con actitudes de las más diversas. Hay quienes nunca la escuchan ni sienten interés por conocerla, lo cual a veces disfraza un temor a lo desconocido. Hay otros que después de haber escuchado dos o tres obras clásicas, deciden que no les gusta ese autor o simplemente que no les gusta la música clásica, porque "debe ser todo más o menos lo mismo". Afortunadamente, también hay personas que , conociendo poco de música, desean sinceramente educar su gusto musical y empiezana ir a conciertos o a escuchar la música por radio, o buscan la guía de una persona con formación musical y didáctica, como es el caso de mis alumnos. Poco a poco van descubriendo las diferentes formas musicales, empiezan a diferenciar los distintos instrumentos de la orquesta y a identificar diversos estilos. Es todo un viaje de descubrimiento.
Mi naturaleza curiosa e investigadora me ha hecho transitar por los caminos de la múscia durante décadas, descubriendo sonoridades, estilos, autores e intérpretes. A todo aquel interesado en conocer lam úsica le aconsejo hacer otro tanto. La ventaja de nuestro siglo XXI es contar con Internet, donde podemos recabar un sinfín de datos sobre obras y autores y hasta ver videos donde se ejecutan las obras por diferentes intérpretes. Sin embargo, el mundo de la música es para mí comparable con el planeta Venus. Cubierto de nubes de ácido sulfúrico, apenas atinamos a describir primitivamente cómo es su superficie. Así sucede con la música. Es vasta como un planeta, pero lo que nos llega son meros reflejos de lo que es. Los medios nos traen pocas noticias e información. Generaciones enteras viven ignorando la existencia de eso que se halla debajo del reflejo que llega a nosotros. Hay infinidad de obras injustamente olvidadas o que se ejecutan rara vez en las salas de concierto, o que se ejecutan en Europa o Estados Unidos pero no en Argentina. A quien conoce apenas un poco de música clásica seguramente le es familiar la Oda a la Alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven, pero muy pocos han escuchado la Segunda Sinfonía de Mendelssohn, Lobgesang (Canto de Alabanza) su sinfonía coral: http://www.youtube.com/watch?v=eBhNRe5k-04&feature=related. La Rapsodia en Blue de Gershwin ha sido ejecutada y grabada infinidad de veces. No así su Segunda Rapsodia: http://www.youtube.com/watch?v=fF45xoPDFfw
Así sucede con mucha múscia. Hay algo que se vuelve más popular gracias a una película o algún famoso que lo menciona o recomienda, y así fragmentos de sinfonías, conciertos u óperas se hacen más conocidos, se trivializan, se les agrega letra y se desprenden del total de la obra original, que permanece desconocida. Nadie puede decir que conoce la Novena Sinfonía de Beethoven si sólo esuchó la Oda a la Alegría, probablemente con una letra en castellano que no tiene nada que ver con la versión original. Ni mucho menos puede afirmar conocer la música de Beethoven. El que oyó el famoso Va Pensiero no por eso conoce Nabucco. Por eso recomiendo a todo aquel que oiga un fragmento de una obra de música clásica, o una canción de un musical de Broadway, que trate de conocer la obra en su totalidad y que deje que su curiosidad lo lleve a saber algo más del autor y de la obra que nos legó. Esto nos llevará a una inesperada recompensa luego de emprender el camino del descubrimiento.
Lo felicito, muy interesante artículo. Yo también soy de Buenos Aires, aunque en mi caso hace poco tiempo escucho música clásica y recién estoy aprendiendo a apreciarla como bien dice Ud. En mi casa de niño no se escuchaba ésta clase de música; solo tuve oportunidad de acercarme gracias a recomendaciones de una amiga. Ojalá siga publicando al respecto. Saludos, Jorge.
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